lunes, 15 de mayo de 2023

UN INSOMNIO DE GOTAS Y GRILLOS

  UN INSOMNIO DE GOTAS Y GRILLOS


Juan no podía reconciliar el sueño. Parecía algo simple de solucionar, pero la verdad es que en la pileta de su casa había una fuga o goteo de agua que no lo dejaba dormir y para sumar más al problema: un pinche grillo se deleitaba, cantando por largos ratos. Juan trataba de silenciarlo, dando palmadas o haciendo ruidos con otras cosas.  Por un instante lograba silenciar aquel grillo, pero el grillo reiniciaba su canto con mayor fuerza. Cuando esto sucedía era todo una orquesta de grillos con altos y bajos. 

Las noches se orquestaban por largos ratos por  grillos y gotas de agua y con respecto a las gotas de agua era algo tedioso. Las gotas repetían su caída con un plinc, plinc, plinc que parecían hacer un hueco en el silencio y martirizar el tímpano de Juan 

Juan con el tiempo soluciono el goteo del grifo, pero los grillos siguieron, cantando  en su habitación. 

-- Estos putos grillos --decía juan. --Un día los voy a fumigar y acabaré con todos. Pero había un grillo que más le molestaba a Juan era el de la mesa de noche, por que era el que estaba muy cerca de su cabecera.

No aguantando más, Juan fumigo toda la habitación para terminar intoxicado por aquel veneno, pues no espero que se ventilara el veneno o se disipara para estar fuera de peligro. Termino un día en el hospital pensando en los grillos.

Después de todo lo ocurrido. Juan volvió a dormir tranquilo. Pues no había pasado una semana cuando empezó de nuevo el canto de los grillos. Entonces pensó en un solución: un gato que pudiera comerse todos los grillos, pero no fue así, Juan consiguió  el gato pero el gato murió, apareció muerto con las patas tiesas en un rincón de la habitación, se había comido  todos los grillos que habían quedado muertos por el veneno.

!Putos grillos¡ --Volvió a decir Juan.

 Percato que no iba a poder con los grillos. Alrededor de la casa  había un hermoso jardín lleno de insectos y arboles. Todos los grillos provenían de ahí. Vio por un instante por la ventana ya casi resignado a morir con los grillos, cuando se le ocurrió la idea de dormir con música clásica, para no escuchar a los grillos.

A hora Los grillos muy poco se escuchaban pero la música se oía en toda la casa, no dejando dormir a sus vecinos. Estos fueron a reclamar a la puerta de su casa, exigiendo bajar la música. El no quiso hacer caso a sus demandas. Argumentó que estaba en su casa y que en su casa nadie lo mandaba,  entonces llamaron a la policía. Se puso malcriado con la policía y se lo llevaron detenido. 

Horas después salio libre y al llegar a su casa, escucho de nuevo el canto de los grillos. En esta ocasión ya cansado y resignado se tendió en su cama, estiró los brazos y pego un grito: --¡Putos grillos por que no se van al carajo! 

Fue mágico aquel grito asusto tanto a los grillos que dejaron de cantar. Hubo un gran silencio. Esa noche no se oyó más el canto de los grillos.

                    


  

     

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