lunes, 24 de septiembre de 2018

EL ESPEJO DE MELINA




EL ESPEJO DE MELINA II

Melina era una mujer que se miraba al espejo todos los días para no sentirse sola. Se pasaba hablado casi todo el día frente a el,  Luego de tantos años de soltería y desengaños, luego de no tener  amigos ni hijos, Melina siguió viéndose en el espejo. . Pasaba horas hablando frente a él, diciéndose cosas. Un día para liberarse de su propio reflejo, Quebró el espejo con su puño de mano. Causándose una herida  en la muñeca. Lloró y se refugió de nuevo en su lastima y abandono, hallando en otro espejo un lugar donde canalizar sus penas. Melina repudiaba  sus relaciones ficticias. Sabía de sus dependencias y de los juegos psicológicos para desempeñar papeles artificiales en el escenario de su vida social. Ella buscaba como desenmascarar todo este laberinto de la soledad. Sabía que nada era auténtico, entonces se dio cuenta que quebrando espejos no iba a ser posible. Fue así como una mañana decidió verse frente a frente de una manera diferente. Sin conmoción y lastima empezó a peinar su larga cabellera a maquillarse las cejas y las pestañas. Se aplicó lápiz labial, se miró al espejo fijamente y en silencio total. No sintió desolación ni se vio fea. Acarició la superficie del espejo con mucha delicadeza y dulzura. Percibió que desde el fondo de él salía una voz reconciliadora que decía: 
--  si pudieras verte siempre así,
¡Qué hermosa te verías! Amarte a ti misma y a los demás hará desaparecer tu soledad.
Melina sonrió, dio la vuelta, sacó una foto de su álbum de fotografía, besó la imagen y con una última sonrisa la apretó entre sus pechos, perdiéndose entre la gente que antaño había despreciado y apartado de su vida.  



   


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